
Miguel Gómez, delegado de INTA Oliveros, expresó su preocupación ante el avance del ajuste
En medio del clima de incertidumbre que atraviesan los organismos estatales, Miguel Gómez, secretario de la Asociación del Personal del INTA en Oliveros, dialogó con Vanguardia FM 101.7
En medio del clima de incertidumbre que atraviesan los organismos estatales, Miguel Gómez, secretario de la Asociación del Personal del INTA en Oliveros, dialogó con Vanguardia FM 101.7 y expuso con crudeza el impacto de las recientes medidas del Gobierno Nacional que afectan directamente al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Durante la entrevista, Gómez confirmó que ya no se trata de especulaciones: “Hasta ayer fue una incertidumbre, hoy dejó de ser incertidumbre para ser una cosa cierta y oficial”. Se refiere al decreto publicado en el Boletín Oficial que modifica sustancialmente la estructura de funcionamiento del INTA, quitándole autarquía, gobernanza y descentralización.
"Vamos a depender pura y exclusivamente del Ministerio de Economía y de Agricultura", explicó, dejando en evidencia que se terminó el modelo de gestión autónoma del organismo. El nuevo esquema concentra el control en el Poder Ejecutivo y pone en riesgo la continuidad de muchas de sus funciones estratégicas.
Miguel Gómez detalló que entre las consecuencias previstas se encuentra "el despido de 1.500 trabajadores y trabajadoras, el cierre de más de 350 agencias de extensión y la reducción de los centros regionales de 15 a solo 5". A esto se suma la posible venta de campos e inmuebles del organismo en todo el país.
La lectura del gremialista es contundente: “Ellos dicen que son un exceso… lo que quieren es recaudar porque el gobierno no tiene más plata”. A su juicio, detrás de estas medidas hay un plan de vaciamiento: “Están achicando todas las empresas del Estado para vender lo que se pueda y sostener un plan de gobierno de hambre”.
Ante la pregunta sobre si hay mecanismos legales que puedan frenar el desguace del INTA, Gómez señaló: “Lo que se puede hacer es que el Poder Legislativo se reúna y rechace el DNU”, aunque advirtió sobre las contradicciones del Congreso, que “hace un año le dio al presidente la facultad de hacer lo que quisiera”.
Con notable pesar, el dirigente recordó que "el PROHUERTA fue el primer programa que eliminó este gobierno, junto con el Cambio Rural y la agricultura familiar", todos ellos destinados a apoyar a pequeños y medianos productores.
Durante la charla también defendió la labor que realiza el organismo: “Nosotros somos el instituto más federal que existe. Llegamos a cada rinconcito del país”. En este sentido, destacó que el INTA no solo genera conocimiento e innovación, sino que también extiende esas herramientas a todo el territorio nacional, incluso a los sectores más alejados y vulnerables.
"El gasto que hace el INTA no es gasto, es inversión para la Nación", aseguró Gómez, y agregó: “Nos hicieron creer que el Estado era mala palabra, pero el trabajo del INTA permitió, por ejemplo, pasar de cosechar algodón a mano a hacerlo con máquina”.
Desde su casa y afectado por una neumonía, Gómez manifestó su dolor por no poder estar presente en la jornada de protesta que se desarrollaba este martes en Oliveros. Allí se realizó una asamblea, una toma simbólica del predio y se convocó a una conferencia de prensa con la participación de trabajadores, comunas de la región y gremios solidarios.
"Estamos tirando el último manotazo de ahogado", dijo, sin ocultar la angustia. Y cerró con una frase que resume el espíritu de lucha que sostiene, aún en medio de la adversidad: “Voy a morir como los árboles, de pie, y no arrastrado como las iguanas”.
Mientras el ajuste sigue avanzando, en INTA Oliveros, como en tantos otros rincones del país, los trabajadores resisten.