Gaboto: “Raíces literarias” , segunda  parte , camino al quinto centenario.

Gaboto: “Raíces literarias” , segunda parte , camino al quinto centenario.

Muchos escriben desde el sentir gabotero y han logrado publicar sus obras. En su libro “Vivencias” Don Catalino Rodríguez , hijo adoptivo de Gaboto, escribió en 1977 una litoraleña que tituló “Fuerte Sancti Spíritus”, aprobada por la Dirección de Educación Musical de la Provincia, fue interpretada en las escuelas.
En “Memorias de un pescador” Carlos Caminos le habla a su Pueblo costero: “Lindo pueblito costero como creo que no hay otro. Besado por el río Coronda. Ese es mi Puerto Gaboto… Ríos, lagunas y esteros con los brazos abiertos están al pescador y al nutriero que con guapeza y esmero andan buscando su pan. Hay un cristo en las barrancas bendiciendo al pescador, con las manos extendidas y la mirada muy triste como pidiendo un favor. ¡ No destruyan hijos míos lo que con amor les doy! Y como buen gabotero ya me voy despidiendo pero váyanlo sabiendo mi rancho no tiene rueda, sólo en la puerta un bracero con la calderita hirviendo.”


Todo se ofrece con la prodigalidad de un pueblo que resurge acariciado por los ríos a través del tiempo. A veces abundante, otras sediento de aguas. Así lo expresa Laura Rodríguez Bosso en “Río”
“Mi lecho alguna vez no fue este y un día será otro. A veces me vuelvo grande. Otras, le dejo al niño mirarme más adentro. Caminar por donde antes sólo podía imaginarme. Mis bordes húmedos escriben en la tierra, en la greda, en la tosca, en la arena. El tiempo lo sabe y lo sabe el hombre que aprendió a leerlo. Traigo, llevo, acumulo, socavo, muevo, limpio, descubro, devuelvo. Pero no me juzgues con la ley de dios o con la del diablo, sólo soy agua que va pasando. Mírame como a tus primaveras y a tus inviernos, nunca son los mismos cuando vuelven y nunca duran para siempre. Tranquilo, ya volverá la luna a su cuarto creciente y las grietas por donde hoy caminas se inundarán de nuevo. Volverán a ser barro, volverán al fondo. Entonces evocarás el recuerdo de mis brazos desiertos. Y les contarás a tus hijos. Ha llegado el pintor a buscarme, y el poeta y la guitarra y el verso. El rumor se ha vuelto peregrinación en mi orilla.

Siempre es una comunión el encuentro. Retornarás en otra siesta de invierno, atisbarás mi reflejo. Y yo estaré pero ni las matas que penden de las barrancas, ni las curvas caprichosas que sedimentan mis riberas, ni la garza blanca, ni el patito silbador seremos los mismos. Y tu forma de vislumbrar el mundo tampoco. Pero lo distinto es bueno como bueno es el aire, la luz, el verde y deben seguir pasando, como paso yo para asegurar que la vida siga latiendo.”


La poetisa Vilma Zárate le dedica versos en Tierra Argentina:
“Sos el primer asentamiento a orillas del Coronda, que baña su historia honda allá por el mil quinientos. Veintisiete en el tiempo, 9 de junio fue el día. Tras miradas desconocidas pisara estas tierras y se cubriera de leyendas aquella sangre que llegaba a querer conquistar lo que estaba poblado de indígenas que observan. …Hoy los siglos te alcanzan bajo su manto histórico. Y es el Fuerte tu custodio, que en el silencio descansa. Y en lo alto de tu costa realza la memoria del pasado para que a su lado en el transcurrir de las cosas sepamos de dónde brota la esencia que nos han contado”.

Entre guitarra y compuestos, Quintino Santos Segundo Plaza, escribió la Milonga: A Puerto Gaboto
“ Voy a recorrer mi mente haciendo un profundo esfuerzo. A ver si puedo en un verso pintar lo que mi alma siente. Y aunque no soy elocuente porque es poco mi saber. Quiero cantarle a Gaboto, pueblo que me vio nacer. Este lugar tan histórico donde Sebastián pisó. Donde un Fuerte construyó con maderas del lugar. Tan solo encontró al llegar poblado de indios salvajes que con sus armas y bagajes empezó a atemorizar. Al verse casi amenazado el indio en su libertad, este rey de la maldad jamás aceptó el ultraje y como indio salvaje hizo del valor destreza. Demostró su valentía quemando su fortaleza…”


En “Historiando a Gaboto”, el poeta y artesano Gilberto Alvarez , versea sobre sus vivencias:
“Afluye por mi garganta un grito de rebeldía. Es porque Puerto Gaboto es el padre de la Argentina. Van las aguas del Coronda rugiendo color leonadas. Y las del Carcarañá traicioneras y saladas. Naufragó una carabela hace más de cuatro siglos. Con sus restos construyeron el Fuerte Sancti Spíritus. …Yo le canto a mi manera por todo lo que he vivido. En Argentina, Gaboto es bisabuelo del trigo. Españoles y Timbúes buscan el primer romance. Por eso Puerto Gaboto es padre del mestizaje. Y de la primera misa hay recuerdos en las barrancas y de una española hermosa llamada Lucía Miranda…”


Gran improvisador fue Romeo Herrera quien escribió al “Paraná- Coronda”:
Arranca en el Iguazú junto con las cataratas en un paisaje que mata y eternamente cantando se desprende viboreando hasta el Río de la Plata. Imponente y majestuoso en su profundo caudal que en el mundo no hay igual por bravío y por hermoso. ¡Si verlo llena de gozo este león del litoral! Pasando por Santa Fe de su curso se separa y el Alto Delta lo ampara para convertirlo en brazo que Gaboto en su regazo lo cobija en luna clara. Es durante el plenilunio, ausente de marejadas cuando sus aguas cortadas por el ave rayador resulta amigo, un primor ver la luna retratada. A un imán yo lo comparo ejerciendo su atracción que ni la imaginación de los poetas más excelsos puede juntar en sus versos la verdad de su emoción.

Patricia Susana Plaza.

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