Gaboto: “Raíces literarias” , primera parte , camino al quinto centenario.

Gaboto: “Raíces literarias” , primera parte , camino al quinto centenario.

Puerto Gaboto, Aldea costera que guarda en las entrañas la memoria de su origen. Cuánto valor simbólico y cultural sedimentó el río en este suelo desde épocas remotas. A casi 500 años de la Fundación del Fuerte Sancti Spíritus, la historia resurge cada 9 de junio desde 1527.

Las palabras hacen eco, se repican entre versos, danzas, canciones, voces de abuelos sabios, charlas de jóvenes curiosos que relingan historias y pinceladas que tiñen el cielo de celeste y blanco envolviendo al poblado en un abrazo ávido de esperanza.
Los libros del escritor Amadeo Pelayo Soler se constituyen en custodios de nuestra historia, especialmente “La historia argentina comienza en 1527” y “Los 823 días del Fuerte Sancti Spíritus”. El Profesor Ricardo González pone en valor la obra de Soler, transcribiendo algunos párrafos de este historiador en el libro de su autoría: “ Puerto Gaboto: Génesis y desarrollo histórico social del primer pueblo argentino”.

Las páginas señalan su pasión por indagar y escribir explorando la propia historia y desde allí, enmarcan un viaje por las raíces, el esplendor de la vida social y las vivencias de la gente reconstruyendo el pasado colectivo para las nuevas generaciones.


De un modo sumamente poético, Víctor Chenna expresa en su Obra “La huella en la rena”: “El río, este inmenso camino de agua. Tan ancho. Tan vivo. Tanta vida es él y por él… ¡Cómo no quedarnos sin palabras ante tanta belleza, aquí, al alcance de los ojos! Cómo no dar gracias por este espacio que nos toca tal como lo hacían los primitivos habitantes de estas costas hace más de dos mil años … Ahí están. Las vasijas resisten airosas el paso del tiempo a medio sepultar. Ahí estuvieron. Ahí están los niños, aún corretean. Las madres aún cantan. Ahí están viendo a sus hermanos juntar miel, sembrar maíz, hacer canoas. Ahí está el anciano sabio. Ahí está la mujer llevando la responsabilidad de ser memoria y transmisión. Y el río, como siempre el río, custodiando … Y llegó el momento. Los que estaban y los que llegan. Pies descalzos. Pies que se calzan. No es una coincidencia. La casualidad no aparece por ningún lado. El río lo sabe. Siempre lo supo. Nació para ser el camino de muchos que vendrán. Siempre atento. Nunca vencido. Esperando el ENCUENTRO”.

Patricia Susana Plaza.

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