Sigue bajando el Paraná y la semana que viene estaría por debajo del metro en la capital provincial.

Sigue bajando el Paraná y la semana que viene estaría por debajo del metro en la capital provincial.

La bajante del río Paraná ya es notoria en la costa santafesina y ya se asemeja a la acontecida en 2020, aunque el escenario se trata de una continuación del mismo fenómeno. El nivel del río en la capital santafesina midió 1,16 metros frente al Puerto, según las mediciones de Prefectura Nacional. Las previsiones del Instituto Nacional del Agua (INA) indican que la semana que viene el nivel del Paraná en Santa Fe estará por debajo del metro.

El escenario preocupa a los expertos por la existencia de factores que agravan la bajante que se mantiene hace ya dos meses. Según los especialistas consultados por UNO , estos factores provocarían que el impacto durante este año sea mayor que el que se pudo ver en 2020, con una escasez de lluvias general en toda la región y falta de agua en embalses de la cuenca del Paraná.

Sobre las causas y la evolución de la bajante, “las respuestas son las mismas que el año pasado” indicó el Ing. Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del INA. En este sentido, el especialista agregó: “El corrimiento de la frontera agrícola y los cambios de uso de suelo tienen mucho que ver con las respuestas ante lluvias. Al haber escasez de lluvias la sequía se siente rápidamente y la disminución de caudales en los grandes ríos se siente de manera muy pronunciada, como en mayo del año pasado y como lo está siendo este año”.

Respecto de la evolución de la bajante en la región, Borús sostuvo que “la tendencia climática impone que las lluvias van a continuar siendo escasas. Es probable que continuemos con una evolución similar a la del año pasado, con el momento más crítico de 2020 en la segunda quincena de mayo y junio. Hay una continuidad con respecto al escenario del año pasado, con un leve descanso en enero con las lluvias”.

Las previsiones de los especialistas están acotadas por la variabilidad climática año tras año. En este sentido, Borús dijo a UNO que “en otoño, la probabilidad de que un evento de lluvias fuertes como se dio el último mes de febrero es mucho menor, pero mirando 10 o 15 años atrás se puede ver una variabilidad climática -interanual o dentro del mismo año- tan grande que es imposible asegurar que no habrá lluvias que mejoren la cosa. El horizonte de proyección hidrológica es sumamente reducido, el clima esta muy alterado y eso limita mucho la capacidad de proyección”.

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